Las Harimaguadas

En el ámbito cultural y religioso de las antiguas sociedades amazighes del Archipiélago se encuentran Las Harimaguadas, sacerdotisas de antiguos cultos matriarcales, encentrados alrededor de la Diosa, la Grande Madre.

Como siempre, los relatos de los cronistas de la conquista describen lo que encuentran con el filtro de su prejuicios culturales, religiosos, patriarcales, mas o meno como la actual cultura oficial.

Entre las mujeres canarias había muchas como religiosas, que vivían con recogimiento y se mantenían y sustentaban de lo que los nobles les daban, cuyas casas y moradas tenían grandes preeminencias; y diferenciábanse de las demás mujeres en que traían las pieles largas que le arrastraban, y eran blancas: llamábanlas magadas. Abreu Galindo (ca. 1590)

Pérez Saavedra [(1982) 1997: 142], interpretó el fenómeno como un caso de reclusión de menstruantes novicias, de muchachas púberes (mawwad) que se preparaban para ser esposas: «una modalidad de los ritos de paso, de pubertad o iniciación a la vida sexual adulta, tan corriente en las sociedades primitivas». Observa que las (Hari)maguadas no consagraban su virginidad a ningún dios ni se recluían por espíritu ascético, sino que, al cuidado de mujeres expertas, eran instruidas en todo lo relacionado con el matrimonio –concebido más como destino que como posibilidad– y la maternidad. Era precisamente su condición de futuras madres –además de la pureza que se asociaba a la virginidad– el nexo que las unía con lo sobrenatural.

En este relatos nunca el femenino puede ser importante u tener espirito ascético, ni tampoco sexualidad. Sin embargo, en el marco de las antiguas culturas matriarcales de todo el mundo estudiadas por Marija Gimbutas, Robert Graves, E.Neumann, Esther Harding, Joseph Campbell, Riane Eisler, todo tiene otro sentido. Las mujeres gobernaban y tenían un papel estratégico en la sociedad, también como sacerdotisas. El apodo “virgen” no se refiere a la sexualidad pero a la autonomía completa de la mujer “virgen en si misma”.

Un entero universo desconocido a los demás, hecho de reglas sociales y psíquicas, de iniciaciones sagradas como en los Misterios de Eleusi (Grecia), nos da cuenta de una cultura femenina milenaria, avanzada, creativa y pacifica, que fue destruida, y englobada, por los pueblos patriarcales que aún guían el mundo…


A %d blogueros les gusta esto: