Como abejas en el cristal

A veces somos así, como esta abeja entrada en mi casa, que ahora ya no puede salir.

Confundida por el cristal que actúa como un filtro a su realidad, que “parece” la realidad.

Y le choca contra, constantemente. Repite los mismos movimientos para salir, no recuerda haber probado ya, de esa manera.
Sigue cansándose, moviéndose sin sentido, gastando energía, intentando obstinadamente en una sola dirección…
Abrí las ventanas, amiga abeja, ¿cómo es que no sientes el aire que respira a tu alrededor? Son menos de 30 centímetros pero tu no te das cuenta.

La creatividad, la “mirada divergente”, es una característica particularmente humana y sin embargo también nosotros la usamos tan poco…

Repetimos lo que ya sabemos y a menudo no vemos ninguna salida, incluso si las ventanas están abiertas de par en par.
Me reflejo in ti, amiga abeja. Gracias por tu enseñanzas, tomo unas fotos y te ayudo a salir.

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