Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 4.400 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 4 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

El ejercicio de la Otra

“Estoy aquí, en esta habitación -pensé -. lejos de todo aquello a lo que estoy acostumbrada, conversando sobre cosas por las que jamas me interesé, y durmiendo en una ciudad que jamas había pisado. Puedo fingir por unos instantes, que soy diferente.

Empecé a imaginar como me gustaría estar viviendo aquel momento. Me gustaría sentirme alegre, curiosa, feliz. Viviendo intensamente cada instante, bebiendo con sed el agua de la vida. Confiando de nuevo en los sueños. Capaz de luchar por lo que quería.

Amando a un hombre que me amaba. Sì, esa era la mujer que me gustaría ser, y que de repente aparecía y se trasformaba en mi.

Sentí que inundaba mi alma la luz de un Dios, o de una Diosa, en quien había dejado de creer. Y sentí que, en aquel momento, la Otra dejaba mi cuerpo, y se sentaba en un rincón de la pequeña habitación.

Yo miraba a la mujer que había sido hasta ese momento: débil, tratando de dar una impresión de fortaleza. Con miedo a todo, pero diciéndose a si misma que no era miedo, sino la sabiduría de quien conoce la realidad. Levantando paredes en las ventanas por donde entraba la alegría del sol, para que no dañase los muebles viejos.

Vi la Otra sentada en el rincón del cuarto: frágil, cansada, desilusionada. Controlando y esclavizando aquello que debería estar siempre en libertad: los sentimientos. Tratando de juzgar el amor futuro por el sufrimiento pasado.

El amor es siempre nuevo. No importa que amemos una, dos, diez veces en la vida: siempre estamos ante una situación que no conocemos. El amor puede llevarnos al infierno o al paraíso, pero siempre nos lleva en algún sitio. Es necesario aceptarlo, pues es el alimento de nuestra existencia. Si nos negamos, moriremos de hambre viendo las ramas del árbol de la vida cargadas, sin coraje para estirar la mano y coger los frutos. Es necesario buscar el amor donde esté, aunque eso signifique horas, días, semanas de decepción y tristeza. Porque en el momento en que salimos en busca del amor, el amor también sale a nuestro encuentro. Y nos salva.

Cuando la Otra se apartó de mí, mi corazón volvió a conversar con migo. Me contó che la grieta en la pared del dique dejaba pasar un torrente, que los vientos soplaban en todas direcciones y que él se sentía feliz porque yo le escuchaba de nuevo. (…)”

Paolo Coelho, “A orillas del rìo Piedra me senté y lloré”, Editorial Planeta, Barcelona 2008

Las Harimaguadas

En el ámbito cultural y religioso de las antiguas sociedades amazighes del Archipiélago se encuentran Las Harimaguadas, sacerdotisas de antiguos cultos matriarcales, encentrados alrededor de la Diosa, la Grande Madre.

Como siempre, los relatos de los cronistas de la conquista describen lo que encuentran con el filtro de su prejuicios culturales, religiosos, patriarcales, mas o meno como la actual cultura oficial.

Entre las mujeres canarias había muchas como religiosas, que vivían con recogimiento y se mantenían y sustentaban de lo que los nobles les daban, cuyas casas y moradas tenían grandes preeminencias; y diferenciábanse de las demás mujeres en que traían las pieles largas que le arrastraban, y eran blancas: llamábanlas magadas. Abreu Galindo (ca. 1590)

Pérez Saavedra [(1982) 1997: 142], interpretó el fenómeno como un caso de reclusión de menstruantes novicias, de muchachas púberes (mawwad) que se preparaban para ser esposas: «una modalidad de los ritos de paso, de pubertad o iniciación a la vida sexual adulta, tan corriente en las sociedades primitivas». Observa que las (Hari)maguadas no consagraban su virginidad a ningún dios ni se recluían por espíritu ascético, sino que, al cuidado de mujeres expertas, eran instruidas en todo lo relacionado con el matrimonio –concebido más como destino que como posibilidad– y la maternidad. Era precisamente su condición de futuras madres –además de la pureza que se asociaba a la virginidad– el nexo que las unía con lo sobrenatural.

En este relatos nunca el femenino puede ser importante u tener espirito ascético, ni tampoco sexualidad. Sin embargo, en el marco de las antiguas culturas matriarcales de todo el mundo estudiadas por Marija Gimbutas, Robert Graves, E.Neumann, Esther Harding, Joseph Campbell, Riane Eisler, todo tiene otro sentido. Las mujeres gobernaban y tenían un papel estratégico en la sociedad, también como sacerdotisas. El apodo “virgen” no se refiere a la sexualidad pero a la autonomía completa de la mujer “virgen en si misma”.

Un entero universo desconocido a los demás, hecho de reglas sociales y psíquicas, de iniciaciones sagradas como en los Misterios de Eleusi (Grecia), nos da cuenta de una cultura femenina milenaria, avanzada, creativa y pacifica, que fue destruida, y englobada, por los pueblos patriarcales que aún guían el mundo…


La Diosa en Canarias

Pruebas documentales y arqueológicas atestiguan que el primitivo panteón del Pueblo Guanche no estaba presidido por un Dios masculino, sino por una Diosa. Los conquistadores de las Islas Canarias y el clero que los acompañaban, defensores a ultranza de un monoteísmo masculino acérrimo, no concebían la existencia de una Diosa suprema y dominante. Los primeros cronistas no se sustrajeron a estos planteamientos. Los más liberales indicaron que el panteón de la iglesia guanche estaba presidido por una “Deidad” o Ser Superior sin especificar el genero, pero generalmente los historiadores, al hacer referencia a la Diosa, casi siempre la cambiaban de género y hablaban de un Dios, expresión más acorde con sus convicciones y con las disposiciones de la “santa” inquisición española.

Sólo algunos viajeros y exploradores, que no estuvieron directamente involucrados en los planes de conquista, trasmitieron el hecho que el panteón guanche estaba presidido por una Diosa, cuya máxima representación en su aspecto visible es Magek “la” Sol.

De una expedición portuguesa del año 1341 llegan más detalles: dos naves alcanzaron las islas bajo el mando del genovés Niccoloso da Recco y del florentino Angiolino del Teggihia de Corbizzi, que permanecieron en las islas durante cinco meses. Después contaron tantas cosas interesantes que propio el italiano Boccaccio tomó la pluma para escribir un retrato de los guanches: según él, tenían reyes y sacerdotes y adoraban a una Diosa.

Existen pruebas suficientes que atestiguan la supremacía de la Diosa-Madre en la cosmogonía guanche, a pesar de las reservas de algunos estudiosos, posiblemente embargados por los mismos sentimientos de los primeros cronistas.

La importancia arqueológica de las Islas Canarias está en el hecho que ha sido la más reciente civilización matriarcal del mundo a caer bajo la influencia de los conquistadores (hasta el 1.400 d.C), por vivir mucho más que Creta, caída en Europa por los golpes de Doros y Acheos, en la Grecia del 1.200 a.C.

Como demuestra el trabajo de la arqueóloga Maria Gimbutas, la Diosa no está admitida en la mayoría de los círculos académicos del mundo. El femenino sagrado infunde miedo. Es la zona en la sombra de la cultura y del alma humana.


Tara Canaria

Homenaje artístico a la Diosa Tara, rodado en las Islas Canarias. Video y pintura de Ida Mastromarino, acompañado por el mantra de Tara, cantado por la monja tibetana Ani Choying Drolma, que he conocido personalmente en Turin, por un convenio de mujeres sagradas por la paz, y con la música de Sina Vodjani.
Dedicado a la vida y a la muerte, a los ciclos de transformación que la Madre Tierra nos enseña a aceptar. Ohm Tare Tuttare Turé Soha. 

Artistic homage to the Goddess Tara, of Islas Canaris. Video and paint by Ida Mastromarino, with the Tara’s mantra, singed by the tibetan nun Ani Choying Drolma,singed by the tibetan nun Ani Choying Drolma (I personally know her in Torino, in a meeting of sacred women for peace), with Sina Vodjani’s music.
Dedicated to life and death, to the cycles of transformacion that Mather Heart teach us to accept. Ohm Tare Tuttare Turé Soha.

Omaggio artistico alla Dea Tara, girato alle Isole Canarie. Video e cuadro di Ida Mastromarino, accompagnato dal mantra di Tara, cantato dalla monaca tibetana Ani Choying Drolma, che ho conosciuto personalmente a Torino, per un convegno di donne sacre per la pace, e con la musica di Sina Vodjani. Dedicato alla vita e alla morte, al ciclo di trasformazione che la Madre Terra ci insegna ad accettare. Ohm Tare Tuttare Turé Soha.

El Femenino escondido

Apuntes de viajes de Ida Mastromarino, Gran Canaria 2007, banda sonora original Tito Di Pippo.

El Cenobio de Valerón es un yacimiento arqueológico prehistórico, situado en Gran Canaria. 365 cámaras artificiales de diverso tamaño escavadas en la toba volcánica, un conjunto de celdillas, distribuidas en 5 niveles, algunas de las cuales poseían ventanas. Las hipótesis sobre estas cuevas abitadas engastada en la montaña son diferentes, como siempre cuando se habla de los misterios de la prehistoria. La visión académica oficial nos habla de un granero, donde se almacenaban cereales, alimentos y enseres. Una visión totalmente material, que excluye otros relatos del tiempo de la conquista española – viejas crónicas sobre la existencia de una corporación de Vestales, Las Harimaguadas, que vivían en una especie de conventos instalados en el interior de grandes cavernas – y ignora la opinión de los etnografos que insistieron en la caracterización del lugar como un convento o Cenobio de sacerdotisas.

Demasiado a menudo la ciencia se deja conducir desde perjuicios mascarados de objetividad, la visión sexista está radicada tan en profundidad en la cultura oficial de todo el mundo, que el femenino está relegado en roles marginales, también en la reconstrucción de un pasado así lejos. Por el arqueología oficial los símbolos del lenguaje sagrado femenino son solo “decoraciones geométricas”, ídolos de fertilidad. Lo ha demostrado la arqueóloga María Gimbutas: todas las interpretaciones de la historia, todos lo sitios arqueológico, tendrían que ser re-visitados, a la búsqueda del Femenino Escondido, como ha echo ella, desvelando los rastros del culto a la Diosa, que une los sitios prehistóricos de toda Europa. Están muchos rastros semejantes, también aquí en Canarias.

Por su majestosa belleza esto es un lugar perfecto para la meditación. Aquí se encuentran los lagartos gigantes, de los que habla Plinio “el Viejo” en el ano 77. Con algos de suerte podemos verlos en sus estado natural en La Gomera, El Hierro, Tenerife, Gran Canaria. Personalmente tuvimos esta fortuna propio aquí, en el Cenobio de Valerón, lugar sagrado del femenino antiguo. ¿El mensaje? Para elevar nuestro Femenino ad un nivel mas alto de consciencia y llegar a Sophía, tenemos que afrontar el drago de las emociones.

El Jardín de las Hespérides

el jardin de las hesperidesAlgunos relatos mitológicos griegos hablan de un lugar legendario que ha sido relacionado con el Archipiélago Canario. Se trata de un maravilloso y paradisiaco jardín, que los autores clásicos han situado en el extremo occidental del mundo, en alguna isla del Océano Atlántico frente a la costa africana.

En aquel jardín residían las Hespérides, hijas de Atlas y Hespérida, la hija del atardecer. Ellas, vigiladas a su vez por un dragón llamado Ladòn, cuidaban el árbol de las manzanas de oro que la Diosa de la tierra, Gea, regaló a Hera con motivo de su boda con Zeus.

Heracles, en una de sus pruebas, debía apoderarse de las doradas manzanas. Para ello pidió ayuda a Atlas que allí cerca se encargaba de sostener la bóveda celeste, castigo que Zeus le impuso por haber dirigido contra el la guerra de los Titanes.

Aprovechando su condición de padre de las ninfas, Atlas se apoderó sin problema de los preciados frutos mientras Hércules sostenía en su lugar el arco del firmamento. Pero, viéndose libre de su castigo, decidió llevarlas él mismo dejando allí a Heracles. Éste, fingiendo estar de acuerdo, le dijo que antes de irse lo ayudase a colocar bien el pilar para quedarse mas cómodo. Entonces, cuando Atlas se acercó, aprovechó para cargárselo de nuevo y marcharse con las manzanas.

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