Sangre de perros

En esta su primera novela hay todos los ingredientes para convertir al majorero Carlos David Gutiérrez Robayna en un autor de éxito:

El escenario de una Fuerteventura del 1977, poblada por las Legiones de Franco y los nazis, resultado no sólo de la imaginación, sino de una rica bibliografía sobre la historia de la isla.

Una trama con el estilo de “Los predadores del arca perdida”, con tanto de búsqueda de un tesoro, y el ritmo cerrado de la acción, con un sucederse de continuos golpes de efecto.

Un lenguaje seco y noble, que confía a los diálogos y a la precisión de los adjetivos la descripción de acciones y personajes.

El autor se introduce con discreción en el cuento, mostrando un distanciamiento de la materia contada y sin embargo una participación sumergida, como un coro de voces que susurra bajo el sol, una antigua historia de hambre, aridez, sumisión.

El amor melancólico del autor por su “isla desafortunada”, como repetidamente la llama, trasluce de las descripciones de los paisajes volcánicos, como del empleo de leyendas o de misterios como aquel de la iglesia de Pajara, decorada con antiguos símbolos Maya. La paradoja de la presencia constante del agua acompaña las aventuras del astuto protagonista Dardanella.

Un universo desconocido a la mayoría de los turistas que llegan aquí buscando sol y playa. Una novela cautivadora, que le acerca humanamente a la gente de la isla, que contiene ya temas por un segundo episodio y que podría transformarse fácilmente en película. Enhorabuena  a Carlos David Gutierrez Robayna, escritor de Corralejo.

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